MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C80C67.7D00D330" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C80C67.7D00D330 Content-Location: file:///C:/911BB221/Mitre,Bartolome-OrigenesdelaimprentaArgentina.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
Toda
BARTOLOMÉ MITRE
ORÍGENES DE
Antecedentes de la cuestión. I. La im=
prenta
guaranítica. II. ¿Existió la imprenta guaraníti=
ca?
- III. Incunábulos guaraníticos. IV. ¿Hubo varias
imprentas guaraníticas? V. La imprenta cordobesa. VI. La imprenta en
Buenos Aires. VII. Administración de la imprenta bonaerense. VIII. L=
os
primeros impresos bonaerenses.
Hace no muc=
hos
años que los orígenes de la imprenta en el Río de
Nuevos docu=
mentos
han venido en estos últimos tiempos a esparcir mayores luces sobre l=
os
orígenes de la imprenta argentina, que permiten determinar con
precisión sus puntos de partida y su desarrollo sucesivo, aunque
todavía su historia completa esté por escribirse, y queden
algunos puntos obscuros por dilucidar.
La primera
revelación sobre tan interesante punto
histórico-bibliográfico de la época colonial fue un
erudito estudio del doctor
A fin de
complementar el trabajo anterior y establecer el punto de partida de estas
investigaciones en la época colonial, escribimos en 1873 un estudio
histórico-bibliográfico sobre El primer libro impreso en Sud
América, demostrando que, después de Méjico, a mediados
del siglo XVI, el Perú fue el primero que ensayó este instrum=
ento
de civilización en la parte meridional del Nuevo Mundo, correspondie=
ndo
el tercer lugar al Río de la Plata en el orden cronológico.
Con motivo =
de
cumplirse en 1880 el primer centenario del establecimiento de la imprenta en
Buenos Aires -renovación de la de Córdoba-, publicamos una
noticia sobre sus orígenes, con el objeto principalmente de fijar con
certidumbre, en presencia de nuevos documentos, el día, mes y a&ntil=
de;o
de su primer producto, que hasta entonces estaba por averiguarse, dando a la
vez algunas breves noticias sobre la primitiva tipografía de las
Misiones jesuitícas del Paraguay, trabajo que en 1889 renovamos bajo
otra forma.
Con el mism=
o motivo
y simultáneamente apareció un noticioso artículo del
doctor Angel
En 1891
publicó el señor
Posteriorme=
nte, en
1892, pusimos a disposición del bibliógrafo americano
señor
Sobre estas=
bases y
con estos elementos ampliamos y metodizamos hoy nuestros estudios anteriores
sobre los orígenes de la imprenta en el Río de la Plata,
condensando todo lo conocido y comprobado sobre la materia.
La aparici&=
oacute;n
de la imprenta en el Río de la Plata es un caso singular en la histo=
ria
de la tipografía después del invento de Gútenberg. No =
fue
importada: fue una creación original. Nació o renació =
en
medio de selvas vírgenes, como una Minerva indígena armada de
todas sus piezas, con tipos de su fabricación, manejados por indios
salvajes recientemente reducidos a la vida civilizada, con nuevos signos
fonéticos de su invención, hablando una lengua desconocida en=
el
viejo mundo, y un misterio envuelve su principio y su fin.
Es hoy un h=
echo
comprobado que en las Misiones jesuíticas del Alto Uruguay y del Alto
Paraná se iniciaron al finalizar el siglo XVII los primeros trabajos
para plantear la imprenta, y que en los primeros años del siglo XVII=
I se
comenzó a imprimir allí, en una tosca prensa construida con
maderas de sus selvas vírgenes, con caracteres fundidos en ellas y en
planchas de cobre grabadas a buril por los indios neófitos, salvajes
domesticados por los padres de la Compañía de
En 1705
terminó y dio a luz la imprenta guaranítica su primer libro, =
que
lleva el siguiente título, copiado a la letra de la edición
original:
DE LA
DIFERENCIA ENTRE LO / TEMPORAL Y ETERNO / CRISOL DE DESENGAÑOS, CON =
LA
ME- /MORIA DE LA ETERNIDAD, POSTRIMERÍAS HV- / MANAS Y PRINCIPALES
MISTERIOS DIVINOS, por el / P. Ivan Eusebio Nieremberg /de la Compañ=
ía
de
Es un grueso
volumen in folio, que revela una larga y laboriosa preparación.
Compónese de 7 fojas preliminares sin registro, y de 472 pági=
nas
útiles bajo cinco foliaturas distintas, con 43 láminas sueltas
del formato del libro y numerosas viñetas intercaladas en el texto,
grabadas a buril en cobre al estilo de
Por otra
singularidad de la imprenta guaranítica, no se conoce de este curioso
monumento, sino un solo y único ejemplar. Su existencia fue revelada=
por
la primera vez al mundo bibliográfico por el señor Pedro de A=
ngelis,
en el "Apéndice" del Catálogo de su biblioteca,
publicado en 1853 con el título de Colección de obras impresa=
s y
manuscritas que tratan del Río de la Plata. No le acompañ&oac=
ute;
de ninguna anotación ni se indicaba la procedencia del ejemplar, que
según informe verbal suyo había pertenecido a la librer&iacut=
e;a
de los jesuitas del Paraguay. Al presente existe en la biblioteca que fue d=
el
señor M. R. Trelles, quien lo había heredado de su hermano el
señor Rafael Trelles, a cuyo poder pasó de manos del se&ntild=
e;or
Angelis, por el precio de 700 pesos papel de la provincia de Buenos Aires (=
28
pesos oro).
En presenci=
a del
libro surgen tres cuestiones. ¿Quién fue el iniciador del
establecimiento de la imprenta guaranítica? ¿Quién fue=
su
fundador? ¿Cuándo empezó a funcionar? El libro mismo l=
as
ilustra en los preliminares que lo acompañan, de manera de poderlas
resolver con certidumbre.
En la dedic=
atoria
del libro, suscrita por su traductor, el padre Serrano, a 3 de enero de 170=
3,
en las "Doctrinas del Paraguay", dice éste al padre Tirso
González, propósito de la Compañía de
De este tes=
timonio
resulta que, al finalizar el siglo XVII, el general de la
Compañía gestionaba en España la introducción d=
e la
imprenta en las misiones guaraníticas, y se deduce que al comienzo d=
el
siguiente debió de llegar a América la licencia real para
establecerla, documento que hasta el presente no se ha encontrado, pero que=
se
presupone como un hecho incuestionable, pues sin ese requisito prescripto p=
or
las Leyes de Indias, no habría otorgado el virrey del Perú
permiso para imprimir el libro en cuestión, como consta de su portad=
a.
Pero la imp=
lantación
de la imprenta en el Paraguay debía operarse de una manera muy disti=
nta
de como la había concebido su iniciador, es decir, que en vez de una
importación, sería una creación original.
Las diligen=
cias
para imprimir el libro del padre Serrano empezaron a tramitarse en 1696 en =
el
Río de la Plata, pero con sólo la intervención de las
autoridades eclesiásticas. En este año el provincial de la
Compañía, Simón de León, a la sazón resi=
dente
en Buenos Aires, otorgó "por particular comisión del gen=
eral
Tirso González, la licencia de la religión al efecto". E=
n el
siguiente año de 1697, el padre Francisco de Castañeda, revis=
or
de la obra, dio su parecer "pidiendo que saliere cuanto antes a luz&qu=
ot;.
El 18 de septiembre del año 1700, el deán doctor
Por aqu&iac=
ute; se
ve que todas las gestiones hechas antes de establecer la primera imprenta e=
n el
Río de la Plata, eran en el concepto de que la impresión del
libro se verificase en la provincia del Paraguay, bien que en el supuesto de
que debía ser importado de Europa, como lo habían sido todas =
las
demás fundadas en la América española, que eran tres, =
a saber
una en Méjico y dos en el Perú.
En 1703 el =
libro
del padre Serrano estaba en prensa. ¿Cómo? En una imprenta cr=
eada
en las mismas misiones guaraníticas, con elementos propios, sin reci=
bir
de Europa más contingente que el papel. Esto consta del testimonio d=
el
mismo padre Serrano, quien dice en su precitada dedicatoria de 3 de enero de
1703. "Retorno al Divino Señor el haber logrado el deseo de V. =
P.
M. R. de imprimir estas otras en las Doctrinas, sin gastos, así de
ejecución, como de los caracteres propios de esta lengua, peregrinos=
en
la Europa; pues así la imprenta como las muchas láminas para =
su
realce, han sido obra del dedo de Dios, tanto más admirable, cuando =
los
instrumentos son unos pobres indios, nuevos en la fe y sin la direcci&oacut=
e;n
de los maestros de Europa, para que conste que todo es favor del cielo, o q=
ue
quiso por medio tan inopinado enseñar a éstos las verdades de=
la
fe".
De todo esto
resulta evidentemente: 1º Que desde 1694, los misioneros del Paraguay
trabajaban por tener una imprenta propia, y que ellos fueron los fundadores=
, o
más bien dicho, los creadores de la primera que se fundó en el
Río de la Plata; 2º Que desde esa época el general de la
Compañía de
El pie de i= mprenta no señala el lugar, y sólo lleva la designación genera= l de Impreso en las Doctrinas; pero no puede caber duda que lo fue Santa María la Mayor, pueblo fundado en 1633 (según M. S. de Azara)= a inmediaciones de la margen occidental del Uruguay, donde se imprimieron los libros subsiguientes que llevan su nombre y donde se encontraron, al fin, l= os últimos restos de la primitiva imprenta, como luego se dirá.<= o:p>
A pesar de =
los
monumentos tipográficos que atestiguan la existencia de la imprenta =
en
las misiones jesuíticas del Paraná y del Uruguay, desde el
comienzo del siglo XVII, ella era no solamente ignorada por el mundo
bibliográfico, siglo y medio después de su establecimiento, s=
ino
que algunos la negaban o la consideraban como un hecho aislado y clandestin=
o; y
hasta las mismas autoridades españolas, en 1784, diecisiete añ=
;os
después del extrañamiento de la Compañía de sus
dominios, parecían ponerlo en duda, o por lo menos, no tenían
plena conciencia de él.
Faltaba la =
prueba
material de existencia de la imprenta misma, que sólo podía d=
arla
el hallazgo de sus primitivos materiales. Ésta la suministra, y acab=
ada,
una carta encontrada entre los papeles del administrador temporal de las Mi=
siones
después de la extinción de los jesuitas, la que original exis=
te
en nuestro archivo, y dice así:
"Muy
señor mío: A la de Vd. de 28 noviembre último, sobre el
encargue que hace a Vd. Su Excelencia de que solicite en el pueblo de Santa
María la Mayor, u otros, si existiese o no algunos caracteres, muebl=
es o
utensilios, que aquí hubo en tiempo de los expatriados, digo: que
habiéndome informado el Teniente Gobernador don Gonzalo de Doblas, me
dize: que en el tiempo que permaneció en dicho pueblo de Santa
María, tuvo ocasión de examinar, con todo cuidado y prolixida=
d,
cuando allí hay, y que efectivamente hubo imprenta en aquel Pueblo d=
e la
que solo existen los fragmentos de la prensa, que era de madera muy mal
construida y al presente hecha pedazos, y que en el almacén hav&iacu=
te;a
una corta cantidad de caracteres de estaño que ocuparían como
medio celemín y como cosa de ningún valor ni provecho los iban
gastando en remendar fuentes y platos de estaño. Con esta noticia he=
dado
orden para que sí aun existen algunos de estos caracteres, me lo
remitan, de lo que avisaré a Vd. para que lo comunique a Su Excelenc=
ia.
Nuestro
Señor guarde a Vd. muchos años. Desta de Candelaria y
Los restos =
de la
imprenta guaranítica, encontrados en Santa María la Mayor,
existen actualmente en el Museo Nacional.
Para comple=
tar esta
noticia daremos el catálogo explicativo de los productos de la impre=
nta
guaranítica, que pueden calificarse de incunábulos, empezando=
por
el ya descripto, y t
El segundo
incunábulo en el orden cronológico, que algunos
bibliógrafos europeos han señalado como el primer libro salid=
o de
la prensa de los jesuítas del Paraguay, lleva en el pie de imprenta
designación de lugar, y su título es como sigue:
Es un
pequeño in 4º en latín y guaraní, con 266
páginas y signaturas. No trae licencias, aunque la portada las menci=
ona.
La designación de Laureti typis (imprenta de Loreto) pueblo fundado
sobre la margen orientar del Paraná, a treinta leguas de distancia de
Santa María la Mayor, parecería indicar que allí
existió un taller especial. Es esta otra cuestión de que nos
ocuparemos en su lugar.
El tercer
incunábulo señala el pueblo de Santa María la Mayor co=
mo
lugar de la impresión.
VOCABULARIO
/ DE / LA LENGVA GUARANI / COMPVESTO / Por el Padre Antonio Ruiz /de la
Compañía de / Iesus. REVISTO, y augmentado / por otro Religio=
so
de la misma. EN EL PVEBLO DE S. MARIA / LA MAYOR / EL AÑO DE MDCCXXI=
I.
Aparte de s=
u gran
valor como obra de lingüística, este libro, después del
primitivo salido de la prensa de la imprenta guaranítica, representa=
su
mayor esfuerzo aunque la impresión sea más descuidada. Es un
grueso volumen en 4º, con dos fojas sin foliar, incluso la portada, y =
589
páginas de texto a dos columnas. Las licencias están expedidas
por el obispo de Buenos Aires el 19 de abril de 1722, y por el propó=
sito
provincial residente en Córdoba del Tucumán el 15 de noviembre
del mismo año.
Sigue en el=
orden
cronológico:
ARTE / DE
LA LENGUA GUARANI / POR EL P. ANTONIO RUIZ / DE MONTOYA / DE LA COMPA&Ntild=
e;IA
DE /
Primera
gramática de la lengua guaraní en el Río de la Plata. =
En
4º menor con dos fojas sin foliar, incluso la portada, conteniendo, co=
mo
en el anterior, las licencias del obispo de Buenos Aires y del provincial de
Córdoba del Tucumán, expedidas con la misma fecha, y a
más, 132 y 256 páginas de texto, con asignaturas de 8
páginas por pliego, a excepción del último que es de 4=
. Impresión
descuidada en su ajuste como la del vocabulario, pero con los mismos signos
inventados por los jesuítas para señalar los sonidos especial=
es
de la lengua guaraní.
El que sigu=
e es
doblemente interesante por su ejecución y por ser un indio su autor:=
EXPLICACION
DE EL / CATECISMO / EN LENGUA GUARANI POR Nicolas Yapugay / CON DIRECCION /=
DEL
P. PAULO RESTIVO / DE LA COMPAÑÍA / DE /
En 4º.=
Es el
libro mejor impreso de la serie, aunque con los mismos tipos. Lleva una
pequeña plancha grabada en cobre en la portada representando a la Vi=
rgen
María con el Niño
El sexto
incunábulo guaranítico que conocemos es el siguiente:
SERMONES
/ Y / EXEMPLOS / EN LENGVA GVARANI / Por Nicolas Yapuguay / Con
dirección / De VN RELIGIOSO DE LA COMPAÑIA / DE / IESUS
(Viñeta) / En el Pueblo de San Francisco Xavíer / Año =
de
MDCCXXVII.
En 4º =
mayor.
Con tres fojas preliminares sin foliar, incluso la portada, y 165 + 98 + 44
páginas de texto que forman un total de 313 páginas. Las
licencias son las mismas de los números anteriores.
Con este li=
bro
termina la bibliografía de la imprenta guaranítica conocida e=
n el
Río de la Plata.
Bajo el n&u=
acute;m.
1869 de su Biblioteca Americana, Leclerc registra el siguiente títul=
o:
"CARTA
que el Señor Don
Leclerc
señala este número con la siguiente anotación: "P=
or
la suscrición sabemos que los
Con la cart=
a de
Antequera de que se ha hecho mención, enmudece la imprenta
guaranítica en 1727, sin que se conozca ninguna producción
posterior, a pesar de haber continuado los jesuitas regenteando las Misiones
por el espacio de treinta años, hasta 1767. ¿A qué debe
atribuirse este hecho? Acaso, como lo presume el señor Medina, la
publicación de la carta de aquel famoso comunero del Paraguay, que p=
ereció
en un cadalso de Lima, por haber difundido allí las ideas de la libe=
rtad
comunal proclamadas y sofocadas como en la metrópoli. Tal vez, como =
lo
insinúan otros, fue a causa de no llenarse algunas de las formalidad=
es
legales para la publicación de los impresos. Inclinaría a ace=
ptar
esta última hipótesis la circunstancia de que, como habr&aacu=
te;
podido notarse, con excepción del primer libro, ninguno lleva la
licencia real, que según las leyes de Indias era requisito indispens=
able
para imprimir y publicar en América. Es un problema que queda
todavía por aclarar.
Otro proble=
ma que
se liga con el anterior y que no ha sido aún bien dilucidado, es si =
hubo
o no distintos talleres de tipografía en las Misiones jesuíti=
cas
del Paraguay. La existencia de varias ediciones con señalamiento de =
lugar,
así lo haría presumir. En efecto, como se habrá notado,
después del primer libro que lleva la designación general de
"En las Doctrinas" (del Paraguay), se suceden otros con la
designación expresa del lugar, en las Doctrinas de Loreto, Santa
María la Mayor, y por último, en San Francisco
La imprenta=
en
Córdoba era un aerolito de plomo caído de un mundo ignoto, que
como la famosa masa de fierro meteórico del vecino Chaco, no se
sabía cómo, de dónde ni cuándo había ven=
ido.
Documentos inéditos que existían en la colección de
manuscritos del señor Andrés Lamas, donde aun se conservan,
ayudaron al doctor Carranza, y especialmente al señor
Una idea de
progreso literario fue el germen de la introducción de la imprenta en
Córdoba. Existía en esta docta ciudad, que era el centro del
gobierno de la Compañía de
Antes de ob=
tener el
permiso real para establecer la imprenta, los directores del Colegio de
Monserrat trajeron sus materiales de España, y una vez en
posesión de ellos iniciaron sus gestiones para plantearla legalmente=
. No
se tiene noticia exacta de la época en que este hecho tuvo lugar ant=
es
del año 1766 en que se inauguró, sabiéndose tan
sólo que su costo fue de dos mil pesos fuertes, que fueron abonados =
en
1767, poco antes de clausurarse.
Para obtene=
r la
licencia fue comisionado a Lima el padre Matías Boza, llevando muest=
ras
de los tipos traídos de España "a fin de que se reconoci=
ese
su bondad". El virrey del Perú, previa vista del fiscal, la
concedió con fecha 3 de septiembre de 1765, con la condición =
de
que "no se imprimiese libro alguno que tratase de materias de Indias s=
in
especial licencia de Su Majestad y de su Consejo de Indias, ni papel alguno=
en
derecho, sin permiso del tribunal correspondiente, ni menos arte o vocabula=
rio
de la lengua de las Indias, si no estuviese primero examinado por el ordina=
rio
y visto por la audiencia del distrito, y sin que precediese la censura disp=
uesta
por derecho", condiciones ajustadas a las leyes vigentes, cuyo
cumplimiento se echa de menos en las ediciones de la imprenta
guaranítica (salvo una), y que, como se va apuntado, probablemente
motivó su misteriosa interrupción.
El primer p=
roducto
de esta imprenta fue un libro consagrado al fundador del colegio Máx=
imo,
que hasta 1853 había permanecido casi desconocido, y de que el
señor Angelis dio noticia en el catálogo de su biblioteca, con
esta breve anotación: "Primera producción de la imprenta=
de
Córdoba del Tucumán". Su título es como sigue:
CLARISSIMI
VIRI / D. D. YGNATI / DUARTIIET / QUIROSII, / COLLETII MONSERRA / TENSIS
CORDUBAE YN / AMERICA CONDITORIS, / LAUDATIONES / QUINQUE / QUAS / EIDEM
COLLEGIO REGIO / BARNABAS ECHANIQUIUS O. D. I. (una viñeta en cobre)=
/
Cordoboe Tucumanarum Anno MDCCLVI / Typis Collegii R. Monserratensis. (Las
cinco Laudatorias del esclarecidísimo varón doctor don Ignacio
Duarte y Quirós, Fundador del Real Colegio de Monserrat en Có=
rdoba
de América, las que puestas en orden ofrece y dedica (O. D.) al mism=
o).
En 4º =
con 6
fojas preliminares sin foliar, incluso la portada, y 87 páginas de
texto, con letras capitales y viñetas grabadas en cobre. Es un elogio
escrito en latín del fundador del colegio, en el cual se da noticia =
de
todos los colegios hasta entonces establecidos en América, y
especialmente de los patrocinados por los jesuítas.
Del libro m=
ismo
consta que ésta fue en efecto la primera producción de la
imprenta en Córdoba. En la dedicatoria de Bernabé Echanique, =
que
lo ofrece al colegio Monserratense, al hacer el elogio de su abuelo que
concurrió a su fundación, dice: "También es causa
principal de que quiera editar estas oraciones, el que nuestro Director
(Moderator), que es el que promueve únicamente los estudios de nuest=
ro
Colegio, ha puesto a disposición de nuestra casa elegantes tipos para
estimular a dar a luz algo digno del público. Y, creo, que lo primero
que pretendéis se dé a luz por medio de estos tipos son las
Laudatorias de Duarte, las cuales, aunque indignas del público por su
estilo, recibirán del mismo Duarte y de vuestro nombre la dignidad
necesaria".
Por alg&uac=
ute;n
tiempo se creyó que Echanique, que ofrecía y dedicaba el libr=
o,
era el autor de Laudatorias; pero es cosa averiguada que pertenecen al padr=
e
Es é=
sta la
primera y última producción auténtica que de la impren=
ta
primitiva de Córdoba se conoce; pues aun cuando se citan vagamente d=
os
opúsculos como salidos de sus prensas en el mismo año, y entre
ellos una tesis del doctor Duarte y Quirós, nadie los ha visto, y de=
ben
considerarse como imaginarios mientras no se demuestre su existencia.
La imprenta
cordobesa tuvo corta vida y se clausuró por uno de los más
ruidosos golpes de estado de que hay memoria. Al año siguiente de da=
r a
luz su primero y único libro fue secuestrada en 1767 al tiempo de la
expulsión de la Compañía de
Por el espa=
cio de
cerca de ochenta años, la imprenta en el Río de la Plata
había sido la luz bajo el celemín de la escritura. Establecid=
a en
Buenos Aires, sería la antorcha simbólica que, encendida por =
un
sentimiento de caridad y alimentada por el amor a la instrucción
pública, empezaría a derramar tenues resplandores en torno su=
yo
hasta dilatar sus rayos en más vastos horizontes. Por medio de ella =
se
imprimieron sus primeros libros elementales de educación popular; se
publicaron sus primeros periódicos enciclopédicos y sociales;=
se
difundieron sus más importantes escritos originales, acabando por da=
r a
luz el primer periódico político que propagó los
principios de la independencia y de libertad entre las colonias de la
América meridional.
Fue el virr=
ey del
Río de la Plata, don
El rector d=
el
Colegio contestó, "que después de buscarla había
hallado la imprenta arrojada en un sótano, donde existía desh=
echa
y desarmada después del secuestro de la casa, sin que se hubiese hec=
ho
inventario de los pertrechos de una oficina que era la más principal=
y
más útil alhaja del colegio"; agregando que su costo
había sido de dos mil pesos, que se habían abonado por ella el
año de 1767, según constaba de la visita practicada en el mis=
mo
año, poco antes de la extinción de la Compañía =
que
la fundara.
En consecue=
ncia el
virrey Vértiz dispuso su traslación a Buenos Aires, con el
compromiso de abonar su legítimo importe. Cargóse todo su
material en una carreta de bueyes que llegó a la margen del Rí=
;o
de la Plata en los primeros días del mes de febrero de 1780, siguien=
do
el antiguo camino mediterráneo del comercio colonial, prescripto por=
sus
leyes prohibitivas, que clausuraban el mar y los puertos del Río de =
la
Plata, que la imprenta contribuiría a abrir para la comunicaci&oacut=
e;n
universal. El flete de la carreta fue el de 40 pesos.
La imprenta=
se
componía de ocho cajones de tipos, en su mayor parte empastelados y
descabalados, que pesaban 111 arrobas y 10 libras, y de una prensa de hierr=
o, a
la que faltaban sus piezas accesorias, y además una prensa de madera=
en
mal estado. Estimóse su valor en mil pesos, que se mandaron pagar por
intermedio del padre Pedro
Segú=
n lo
declara Vértiz en su Memoria de Gobierno, los tipos y enseres estaba=
muy
deteriorados, y fue costosa su recomposición, invirtiéndose p=
ara
ponerla en estado de servicio la cantidad de 1.812 pesos.
El 21 de no=
viembre
de 1780 expidió el virrey su más memorable decreto instalando=
la
imprenta con la denominación de "Real Imprenta de Niños
Expósitos". Al mismo tiempo nombró a don
Desde este
día empieza la existencia oficial de la primera imprenta en Buenos
Aires; pero antes de esa fecha había hecho sus primeros ensayos, com=
o se
comprobará más adelante.
Sus primeros
tipógrafos fueron los huérfanos, hijos de padres desconocidos,
arrojados en la cuna de la caridad pública fundada por Vértiz=
al
mismo tiempo que la imprenta destinada al sostén de los niños
expósitos, con cuyo nombre ha pasado a la historia.
La imprenta=
se
estableció en la esquina nordeste de la intersección de las
calles de Moreno y Perú hoy, una de las cuales llevó por mucho
tiempo el nombre de La Biblioteca, fundada por M
Como comple=
mento a
estas noticias históricas daremos la cronología de los primer=
os
administradores de la imprenta bonaerense, tomando los datos de los manuscr=
itos
de don Andrés Lamas, y de sus mismos impresores que hemos tenido a la
vista.
Silva y Agu=
iar
administró la imprenta desde 1780 hasta 1783, y publicó en es=
te
lapso de tiempo como veinte novenas, varios sermones y pastorales,
opúsculos diversos y circulares oficiales, coincidiendo la úl=
tima
fecha con la de aprobación del rey para el establecimiento legal de =
la
casa de Niños de Expósitos a que estaba adscripta, que es de =
13
de febrero de 1783.
El 22 de ju=
lio de
1782, el virrey nombró a don Alfonso Sotoca, que era ayudante mayor =
de
la plaza de Buenos Aires, con el carácter de interventor para que
fiscalizase sus cuentas. Sotoca formuló muchos cargos contra Silva y
Aguiar, a consecuencia de lo cual éste fue suspendido en el ejercici=
o de
la administración en 1783, quedando aquél encargado de ella h=
asta
principios de 1785. Esta época se señala por algunas
publicaciones de importancia, muy buscadas por los bibliógrafos
americanos.
Silva y Agu=
iar,
calificando de imaginarios los cargos que le hiciera Sotoca, promovió=
; un
pleito a que puso término un contrato, por el cual recibió la
imprenta en arrendamiento por diez años, a contar desde 1785. El nue=
vo
arrendatario tenía por socio y por fiador a don Antonio
Esta &eacut=
e;poca
marca el apogeo de la primitiva imprenta, con la aparición en 1791 d=
el
libro más voluminoso y más bien impreso que haya salido de sus
prensas, otro con el título a dos tintas en 1790, y con un precioso y
rarísimo volumen titulado los Siete sabios de Grecia. Este úl=
timo
lleva a su frente una dedicatoria al virrey don Nicolás Antonio de
Arredondo, firmada por Silva y Aguiar, en que le pide su protección =
para
la imprenta, "siquiera -son sus palabras- por consistir en ella el rep=
aro
y sustento de los desgraciados niños que abandona la piedad
paternal".
La
Por ella se=
publicaron
en los primeros años de 1801 hasta 1809, los primeros periódi=
cos
literarios, científicos y sociales, precursores de la libertad de pe=
nsar
y de escribir, que fueron origen de la prensa argentina, y todas las hojas y
folletos referentes a las invasiones inglesas de 1806 y 1807, antes de esta=
llar
la revolución por la independencia, señalándose entre
estas publicaciones las Memorias del Consulado, escritas por el futuro gene=
ral
Belgrano, y la famosa "Representación de los Hacendados",
escrita por el doctor Moreno, que abrió las puertas al comercio libr=
e en
el Río de la Plata.
No nos dete=
ndremos
en hacer la bibliografía de la imprenta bonaerense ni en historiar su
desarrollo sucesivo, trabajos que han sido ejecutados cumplidamente por el
literato argentino doctor
El se&ntild=
e;or
Angelis, en su citado catálogo, señala como la primera
producción de la imprenta en Buenos Aires, un impreso en 4º, que
lleva por título:
Representación
del Cabildo y vecindario de Montevideo: BUENOS AIRES, 1781.
El autor de=
la
"Bibliografía de la Imprenta de Niños
Expósitos", siguiendo esta autoridad, establece la misma
época, y con ese impreso abre su fundamental catálogo
analítico y descriptivo, arreglado por orden cronológico.
El se&ntild=
e;or
Antonio Zinny, en su Bibliografía histórica de las Provincias
Unidas del Río de la Plata, registra una Letrilla (sin fecha) impres=
a en
hoja suelta en 8º (con caracteres de madera, según cree), y que=
a
estar a la anotación manuscrita del curioso papelista don
Bartolomé Muñoz, sería "la primera letra que se
imprimió en Buenos Aires el año de 1780, en que se puso la
imprenta". El doctor Carranza cree también que ésta fue =
la
primera prueba de la imprenta.
Ninguno de =
estos
datos es rigurosamente exacto, aun cuando se acerquen mucho a la verdad, co=
mo
va a verse.
El 6 de oct=
ubre de
1780 esta fecha es fundamental, por cuanto es anterior de un mes al d&iacut=
e;a
de su apertura, Silva y Aguiar manifestó al virrey estar ya ordenada=
la
letra empastelada, y solicitó en consecuencia declaración
"respecto de hallarse en estado de su actitud (sic) y de haber dado
principio a su tarea, como es notorio a V. E., para que pueda continuarse e
imprimirse lo que ocurra, etc.".
De esta
exposición resulta con certidumbre, que en octubre de 1780, un mes a=
ntes
de abrirse la imprenta, ella estaba habilitada para imprimir todo lo que
ocurriese, y más aun, que en esa fecha había dado principio a=
su
tarea, "como era notorio". Es posible que su primer ensayo fuese =
la
Letrilla en hoja suelta (sin fecha) a la cual se refiere Zinny, y que
según don Bartolomé Muñoz "se imprimió en =
el
año en que se puso la imprenta"; pero entonces sus caracteres no
serían de madera, como no lo son aunque lo crea Zinny sin afirmarlo,=
y
es inverosímil que teniéndolos fundidos se hicieran letras
móviles de aquel material.
Los impresos
más antiguos de esa procedencia que existen en nuestra colecci&oacut=
e;n,
son tres documentos que llevan la fecha de 6 de mayo de 1780 y de 3 de
noviembre del mismo año, que transcribimos o extractaremos por su or=
den.
1º-
DON
Los tipos s=
on los
muy conocidos de la imprenta de los Expósitos. Lo puesto con letra
bastardilla después de las palabras "por cuanto" est&aacut=
e;
manuscrito, así como los blancos llenados en el cuerpo de lo impreso
después de "Por tanto", del mismo modo que las firmas y los
dos renglones del pie. El facsímil de este documento tomado del
original, que existe en nuestra biblioteca, se encuentra en la Historia y
Bibliografía de la Imprenta del Río de la Plata, del se&ntild=
e;or
2º
Don
La fecha
está también impresa con todas sus letras, y la firma es
autógrafa. Un facsímil de este documento se encuentra en el p=
eriódico
el Sud Americano, tomado de nuestro original.
3º.
Es otro documento en pliego de papel español de oficio, impreso por =
los
dos lados, con la hoja correspondiente del pliego entero en blanco, que lle=
va
como el anterior la fecha impresa con todas sus letras y la firma
autógrafa del virrey Vértiz, cuyo facsímil tambi&eacut=
e;n
se encuentra en el tomo II, página 124 del Sud Americano, tomado de
nuestro ejemplar.
Son estas l=
as
primeras producciones que de la imprenta primitiva de Buenos Aires se conoz=
can,
y sin duda las más antiguas, que llevan la fecha de cuatro meses
después de la llegada de la carreta de bueyes que la trajo a las
márgenes del Plata. Por ellas se ve que si en octubre de 1780 la
imprenta estuvo habilitada para trabajar, pudo dar principio a sus tareas a=
ntes
del mes de noviembre del mismo año, según se ha visto. Como l=
os
dos últimos documentos estaban destinados a circularse -y en efecto =
se
conocen de ellos varios ejemplares autorizados-, la imprenta llenaba en este
caso el oficio del amanuense, respondiendo así a la declaració=
;n
del administrador antes transcripta, de 6 de octubre de 1780 -un mes antes =
de
su publicación- que la imprenta estaba lista para imprimir lo que oc=
urra
como era notorio al Virrey. Además ellos traen como comprobante una =
prueba
concluyente, y es la fecha misma impresa con todas sus letras, autenticada =
por
la firma autógrafa del Virrey.
De todos es=
tos
comprobantes resulta evidentemente que, bajo cualquier faz que se considere=
la
cuestión, el año de 1780 es el que corresponde al establecimi=
ento
y primeras producciones de la imprenta en Buenos Aires, y no el de 1781 que=
le
asignan Angelis y el doctor Gutiérrez.
www.Todalahistoria.com.ar=
Orígenes
de la imprenta Argentina &=
nbsp; &nbs=
p; Bartolomé
Mitre
Toda